• ACIDO OMEGA 6

    ACIDO OMEGA 6 

    El acido graso omega 6 es un ácido graso poliinsaturado (contiene dos o más dobles enlaces) su primer doble enlace se encuentra en el carbono número 6 contando a partir del carbono situado en el extremo metilo de la cadena (omega terminal)
     
    El acido graso omega 3 y el acido graso omega 6 son ácidos grasos esenciales. Se dice que son esenciales porque el ser humano no es capaz de sintetizarlo ya que no puede introducir dobles enlaces antes del carbono 9 del ácido graso por ello debe ser ingerido en cantidad suficiente a través de la dieta.
     
    Existe competencia por enzimas metabólicas comunes entre el acido omega 3 y el acido omega 6. Una ingesta abundante de acido graso omega 6 puede contrarrestar los principales beneficios cardiovasculares de los acidos grasos omega 3 ya que reduce la capacidad de transformar el ácido alfalinolénico en DHA que es el que tiene propiedades beneficiosas para el sistema cardiovascular.
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    ACIDO OMEGA 9

     

    El acido graso omega 9 es un ácido graso monoinsaturado, tiene un doble enlace situado en el carbono 9. Los más importantes son el ácido oleico (aceite de oliva) y el ácido erúcico (aceite de cánola).
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    ACIDO LAURICO

    El acido laurico o acido dodecanoico es un ácido graso saturado de 12 carbonos

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    Efectos fisiológicos que producen las prostaglandinas

     Efectos fisiológicos que producen las prostaglandinas

    Las prostaglandinas son agentes productores naturales de la inflamación. Las reaciones inflamatorias afectan a menudo a las articulaciones (artritis reumatoide), piel (psoriasis) y ojos, siendo estas inflamaciones tratadas generalmente con corticoesteroides que inhiben la síntesis de prostaglandinas. La administración de prostaglandinas PGE2 y PGE1 induce los signos de la inflamación como la rojez y el calor, esto es debido a la vasodilatación arteriolar y también la hinchazón y edema como consecuencia del incremento de la permeabilidad capilar. La PGE2 es generada en los tejidos inmunes (macrófagos, mastocitos, células B) ocasionan la quimiocinesis (movimiento celular) de las células T.

    Los pirógenos (agentes que inducen fiebre) activan la ruta biosintética de las prostaglandinas liberando prostaglandinas PGE2 en la región del hipotálamo que es donde se regula la temperatura corporal. La aspirina que es un fármaco antipirético actúa inhibiendo la ciclooxigenasa. Las prostaglandinas actúan sobre el músculo liso y favorecen la contracción del músculo intestinal y uterino y disminuyen la presión sanguínea. Las prostaglandinas se han utilizado como fármacos en el área de la reproducción. Las prostaglandinas PGE2 y PGF2 se han utilizado para inducir el parto y para la finalización de un embarazo no deseado específicamente en el segundo trimestre. Se ha evidenciado pruebas de que las prostaglandinas de la serie PGE pueden afectar en la infertilidad masculina.

    Las prostaglandinas sintéticas son efectivas para la inhibición de la secreción gástrica ácida en pacientes con úlceras pépticas. Las prostaglandinas también aceleran la curación de úlceras gástricas.

    Las prostaglandinas son importantes en el control del tono de los vasos sanguíneos y de la presión sanguínea arterial. Las prostaglandinas dilatadoras PGE, PGA, y PGI2 disminuyen la presión arterial sistémica, aumentan el flujo local de sangre y disminuyen la resistencia periférica.

    Las prostaglandinas PGE2 funcionan en el feto para mantener abierto el conducto arterioso antes del nacimiento.

     Las prostaglandinas PGI2 inhiben la agregación plaquetaria, las prostaglandinas PGE2 promueven este proceso de coagulación (también el tromboxano TXA2). Las células endoteliales que tapizan los vasos sanguíneos liberanprostaglandinas PGI2 lo que puede explicar la falta de adherencia de las plaquetas a la pared de los vasos sanguíneos. Las prostaglandinas PGE2 PGD2 dilatanlos vasos sanguíneos renales y aumentan el flujo sanguíneo a través del riñón.

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    Hidratos de carbono, la gasolina humana

    Los hidratos de carbono son otra de las piezas básicas que necesita el cuerpo humano para trabajar. Pese a que tienen mala prensa –se asocian con calorías y obesidad-  aportan la  cantidad de energía imprescindible para las funciones orgánicas.  Además, los alimentos ricos en hidratos de carbono suelen ser los más baratos y abundantes en comparación con los alimentos de alto contenido en proteínas o grasa.

    Los hidratos de carbono se queman durante los procesos metabólicos para producir energía, liberando dióxido de carbono y agua. Los seres humanos también obtienen energía, aunque de manera más compleja, de las grasas y proteínas de la dieta, así como del alcohol.

    Hay dos tipos de hidratos de carbono: féculas, que se encuentran principalmente en los cereales, legumbres y tubérculos, y azúcares, que están presentes en los vegetales y frutas.
    Los hidratos de carbono son utilizados por las células en forma de glucosa, principal combustible del cuerpo. Tras su absorción desde el intestino delgado, la glucosa se procesa en el hígado, que almacena una parte como glucógeno, (polisacárido de reserva y equivalente al almidón de las células vegetales), y el resto pasa a la corriente sanguínea.
    La glucosa, junto con los ácidos grasos, forma los triglicéridos, compuestos grasos que se descomponen con facilidad en cetonas combustibles. La glucosa y los triglicéridos son transportados por la corriente sanguínea hasta los músculos y órganos para su oxidación, y las cantidades sobrantes se almacenan como grasa en el tejido adiposo y otros tejidos para ser recuperadas y quemadas en situaciones de bajo consumo de hidratos de carbono.
    Los hidratos de carbono en los que se encuentran la mayor parte de los nutrientes son los llamados hidratos de carbono complejos, tales como cereales sin refinar, tubérculos, frutas y verduras, que también aportan proteínas, vitaminas, minerales y grasas.
    Una fuente menos beneficiosa son los alimentos hechos con azúcar refinado, tales como productos de confitería y las bebidas no alcohólicas, que tienen un alto contenido en calorías pero muy bajo en nutrientes y aportan grandes cantidades de lo que los especialistas en nutrición llaman calorías vacías.
     
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    Los minerales esenciales para el organismo

    Los nutrientes minerales son sustancias inorgánicas necesarias para la reconstrucción de los tejidos, como por ejemplo los huesos, uñas y dientes, pero también  intervienen en procesos como la acción de los sistemas enzimáticos, contracción muscular, reacciones nerviosas y coagulación de la sangre. Estos nutrientes minerales, que el organismo debe adquirir mediante la alimentación, se dividen en dos clases: macroelementos -calcio, fósforo, magnesio, sodio, hierro, yodo y potasio-  y microelementos, -cobre, cobalto, manganeso, flúor y cinc-.

    MACROELEMENTOS
    El calcio es necesario para desarrollar los huesos y conservar su dureza. También sirve para la formación del citoesqueleto y las membranas celulares, así como en la regulación de la excitabilidad nerviosa y en la contracción muscular. Un 90% del calcio se almacena en los huesos, donde puede ser reabsorbido por la sangre y los tejidos. La leche y sus derivados son la principal fuente de calcio, además de las espinas de pescado.
    El fósforo se combina con el calcio en los huesos y los dientes. Desempeña un papel importante en el metabolismo de energía en las células, afectando a los hidratos de carbono, lípidos y proteínas. También se puede obtener de los productos lácteos, pescados, huevos y carne, cereales, legumbres y vegetales.
    El magnesio, presente en la mayoría de los alimentos, es esencial para el metabolismo humano y muy importante para mantener el potencial eléctrico de las células nerviosas y musculares. La deficiencia de magnesio entre los grupos que padecen malnutrición, en especial los alcohólicos, produce temblores y convulsiones.  Lo podemos obtener de las hortalizas verdes, leguminosas, lácteos, cereales, frutos secos, carne, chocolates y mariscos.
     
    El sodio está presente en pequeñas cantidades en la mayoría de los productos naturales y abunda en las comidas preparadas y en los alimentos salados. Está también presente en el fluido extracelular, donde tiene un papel regulador.
    El hierro es necesario para la formación de la hemoglobina, pigmento de los glóbulos rojos de la sangre responsables de transportar el oxígeno. Sin embargo, este mineral no es absorbido con facilidad por el sistema digestivo. En los hombres se encuentra en cantidades suficientes, pero las mujeres en edad menstrual, que necesitan casi dos veces más cantidad de hierro debido a la pérdida que se produce en la menstruación, suelen tener deficiencias y deben tomar hierro fácil de asimilar. Encontramos hierro en la carne, aves, pescado, huevos, legumbres, patatas, espinacas, aunque menos aprovechable.
    El yodo es imprescindible para la síntesis de las hormonas de la glándula tiroides. Su deficiencia produce bocio, que es una inflamación de esta glándula en la parte inferior del cuello.  Está presente en mariscos y pescados, agua y vegetales, así como en la sal yodada.

    MICROELEMENTOS

    Los microelementos son otras sustancias inorgánicas que aparecen en el cuerpo en cantidades ínfimas, pero también son necesarios para gozar de buena salud. Se sabe poco de sus funciones, pero sí sabemos qué ocurre cuando faltan en el organismo. Los microelementos aparecen en cantidades suficientes en casi todos los alimentos.
    Entre los microelementos más importantes se encuentra el cobre, presente en muchas enzimas y en proteínas, que contiene cobre, de la sangre, el cerebro y el hígado. La insuficiencia de cobre está asociada a la imposibilidad de utilizar el hierro para la formación de la hemoglobina. El cinc también es importante para la formación de enzimas. Se cree que la insuficiencia de cinc impide el crecimiento normal y, en casos extremos, produce enanismo. Ambos podemos encontrarlos en las espinacas, coliflores y acelgas.
    Se ha descubierto que el flúor, que se deposita sobre todo en los huesos y los dientes, es un elemento necesario para el crecimiento en animales. Los fluoruros, una clase de compuestos del flúor, son importantes para evitar la desmineralización de los huesos. La fluorización del agua ha demostrado ser una medida efectiva para evitar el deterioro de la dentadura, reduciéndolo hasta casi un 40%. Las espinacas, acelgas y coliflor contienen flúor.
    Entre los demás microelementos podemos citar el cromo, el molibdeno y el selenio. También necesitamos estaño, níquel, silicio y vanadio, aunque en menores proporciones aún.
    Otro tipo de minerales que también podemos hallar en el organismo, aunque son considerados como contaminantes que pueden producir serios transtornos, son  plomo, cadmio,  mercurio, arsénico, bario, estroncio, boro, aluminio, litio, berilio o rubidio, entre otros.
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    Las vitaminas, fuente de vida

    Las vitaminas son sustancias químicas indispensables para el organismo, que no puede sintetizarlos por sí mismo y precisa adquirirlos a través de la alimentación. Junto con otros nutrientes, actúan como catalizadores de todos los procesos químicos del organismo: no aportan energía, pero sin ellas el organismo no podria transformar la que sí aportan el resto de nutrientes. En nuestro cuerpo precisamos 13 tipos diferentes de vitaminas: ningún alimento las contiene todas, así que es preciso recurrir a una dieta variada para disponer de todas ellas.

    Las necesidades diarias no son realmente demasiado altas, se miden en unos pocos miligramos, lo que ocurre es que proporcionalmente hablando, comerse una naranja de 100 gramos no equivale a transformarlos en 100 gramos de vitamina C.  


    La carencia o el exceso de determinados tipos de vitaminas produce enfermedades, siendo las necesidades diarias diferentes según la edad –los niños y adolescentes las precisan en mayor cantidad-, el sexo y la actividad física de las personas. También en el embarazo y la lactancia las mujeres necesitan mayor aporte vitamínico.


    También hay determinados hábitos que dificultan la absorción de estas sustancias vitales, como el consumo de tabaco, alcohol, café o ciertos medicamentos.

    Las vitaminas se dividen en dos grandes grupos: aquellas solubles en los cuerpos lípidos, y las solubles en líquidos, osea, vitaminas liposolubles y vitaminas hidrosolubles.

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